Agua

Hoy es 7/7/07 y aparte de una fecha bonita es día de Live Earth, la iniciativa mundial de conciertos y eventos simultaneos por el mundo capitaneada por Al Gore. Precisamente por eso me ha parecido oportuno escribir unas líneas sobre el agua, u oxido de dihidrógeno, es decir H2O. Ese elemento tan preciado que apenas le hacemos caso, ya que solemos tener la impresión de que es inagotable, infinito e imperturbable. Nada más lejos de la realidad. El agua es un elemento muy escaso. En pincipio, comparado con la tierra firme el planeta tiene mucha más agua que tierra (lo cierto es que debería llamarse planeta agua), pero a pesar de haber tanta, ésta es salada en su mayoría.

Tierra

El 97% del agua del planeta es salada. Esto es un problema, ya que los seres vivos, entre los que nos encontramos los humanos, en general no toleramos la ingesta de agua salada, necesitamos beber agua dulce para subsistir. A pesar de los avances tecnológicos existentes, desalar el agua del mar es muy costoso y complicado, por eso es tan importante y tan valiosa el agua dulce que se acumula en lagos, rios y embalses. Pero del 3% de agua dulce del planeta tan solo el 0,035% es accesible, el resto está en forma de hielo en la Antartida, el Polo Norte y Groenlandia básicamente. En las nubes, a pesar de lo que pueda parecer por su extensión, hay muy poca agua, tan solo un 0,001% del total.

Agua

El agua es lo que hace que la vida exista, es un elemento mucho más especial y complejo de lo que pueda parecer a simple vista y esa complejidad es precisamente lo que la hace tan importante y lo que, sin duda, hace que este planeta y la vida que hay en él sea posible. Así que, desperdiciar un elemento tan escaso es, prácticamente, un crimen, por no hablar de lo mal repartido que está el acceso al agua en el mundo, pero eso es otra historia.

Creo que no es pedir demasiado que, ya que somos unos privilegiados los que podemos abrir un grifo y ver agua limpia y transparente fluir de él, pensemos en lo importante que es y no la desperdiciemos, ya que puede que un día nos falté y entonces será demasiado tarde.

Una breve historia de casi todo

Recomiendo encarecidamente este libro a todos los que les guste la ciencia. Es ameno, carece prácticamente de formulaciones y de complejidad técnica (quizá sea porque está escrito por un escritor que no es científico) aunque no por ello de rigor y cuenta con muchas anécdotas de la historia de la ciencia y de sus célebres personajes. Es una gran oportunidad de leer de un tirón y pasándolo bien la historia de la ciencia en sus más variadas ramas (física, química, geología, cosmogía, etc).