Vie 21 mar 2008
El día no ha acompañado mucho, hace frío, el cielo está cubierto y todo se ve bastante gris. En cualquier caso, la primera impresión es que Estambul es una ciudad de contrastes. Se mezcla lo moderno y lo antiguo, lo occidental y lo oriental. Hay edificios muy hermosos y otros que se caen a pedazos (de esos hay muchos). La ciudad está algo sucia y puede que se deba a que no he visto ninguna papelera en todo el día.
La gente es agradable, pero los vendedores del impresionante gran bazar resultan algo pesados. Los precios son baratos, especialmente ahora con un Euro tan potente. Me gusta el concepto de que hay calles y barrios dedicados a determinados oficios o venta de mercaderías, los electricistas en una zona y los artesanos en otra, etc. Lo encuentro muy práctico.
Hemos visitado la mezquita azul, el gran bazar y la Cisterna Basílica, la cual me ha impresionado bastante. Es un gran depósito de agua construido en el 532 d.C. que, junto a otros similares, servía para almacenar el agua dulce y utilizarla en casos de escasez.