Lun 27 jun 2005
Odiosa palabra. Creo que hay pocas cosas que me puedan molestar tanto. El hecho de meter todas las cosas en cajas, bolsas, maletas, etc. para después pegarte la gran paliza de subirlas, bajarlas, trasladarlas y volver a desempaquetarlas y perderte en un mar de desorden y anarquía en el que vives durante días o semanas, hasta que vences a duras penas el desorden. ¿Y que decir de los muebles, esas camas y armarios que hay que desmontar y bajar por las escaleras porque no caben el maldito ascensor? en fin, creo que me está saliendo urticaria sólo de recordarlo.
Hoy subiré a lo alto de la montaña de cajas y cual Vivien Leigh en su famoso papel como Escarlata O’Hara pronunciaré (mi adaptación de) la famosa frase: “A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a realizar una mudanza, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a realizar una mudanza (que no sea contratada, claro)!”